Marketing
de experiencias (Experiential Marketing)
En la actualidad, cuando
hablamos de marketing estamos pensando en bienes y servicios. Joe Pine y James
Gilmore piensan que deberíamos hablar de marketing de experiencias* -o al menos
diseñar experiencias en torno a nuestros bienes y servicios-. Esta idea se
puede aplicar a muchos casos. Los restaurantes famosos se distinguen, no sólo
por su comida sino también por las experiencias que se disfrutan en ellos. En
las degustaciones de café Starbucks cobran dos dólares, o más, por experimentar
la exquisitez de este café. Restaurantes como Planet Hollywood y Hard Rock Café
están diseñados de forma especial para disfrutar de la estancia en los mismos.
Los hoteles de Las Vegas, ansiosos de diferenciarse de otros, simulan los
caracteres de la antigua Roma o de la ciudad de Nueva York. Pero el maestro en
este campo es Walt Disney, que ha sido capaz de conseguir que los visitantes
experimenten durante su visita al oeste americano, los castillos de hadas, los
barcos de piratas, etc. El objetivo del marketing de experiencias es añadir
drama y entretenimiento a lo que de otr forma podría suceder de una forma
aburrida.
Así, si entramos en una
tienda de Nike para comprar unas zapatillas de baloncesto nos encontraremos con
una foto gigantesca de Michael Jordan. Después podemos ir a la ista de
baloncesto de la tienda para comprobar si con dichas zapatillas encestamos
mejor. Si entramos en las tiendas REI, una cadena de equipamiento para deportes
al aire libre, podemos probar el funcionamiento del equipo de escalada deseado
en la pared del propio comercio. O si entramos en las tiendas Bass Pro par
comprar una caña de pescar, podemos probarla en la piscina con peces del propio
comercio.
Todos los comerciantes
ofrecen servicios; su oportunidad reside en acompañar a su cliente para que
disfrute de una experiencia memorable.
* B. Joseph Pine II y James H. Gilmore, La
economía de la experiencia, México, Granica, 2002.
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