Marcas
(Brands)
Todo es una marca:
Coca-Cola, FedEx, Porsche, New York City, Madonna son marcas, e incluso usted,
usted mismo es también una marca. Una marca es cualquier nombre que sugiera
significados y asociaciones. Una marca consigue todavía más: añade color y
resonancia a un producto o servicio.
Russell Hanlin, consejero
delegado de la empresa Sunkist Growers comentó: “Una naranja es una naranja…
sólo una naranja… a no ser que esta naranja se llame Sunkist, un nombre de
marca que conoce y aprecia el 80% de los consumidores de Estados Unidos”.
Podemos decir lo mismo de la marca Starbucks: “Hay café, y café de la marca
Starbucks”.
¿Qué valor tiene una
marca? Roberto Goizueta, el último consejero delegado de Coca-Cola comentaba:
“Aunque desaparecieran todas nuestras instalaciones productivas el valor de la
compañía no se vería seriamente afectado”. En un folleto de la empresa Johnson
& Johnson se puede leer: “El nombre de la compañía y sus marcas son, con
diferencia, nuestros activos más valiosos”.
Las empresas tienen que
hacer un difícil trabajo para construir sus marcas. David Ogilvy comentaba:
“Cualquiera puede realizar un trato, pero para crear una marca se necesita
genio, fe y perseverancia”.
Para estimar el valor de
una marca hay que medir el nivel de preferencia y lealtad que la misma sugiere.
La marca Harley Davidson es una gran marca ya que los propietarios de sus
motocicletas nunca piensan en cambiar a otra. Lo mismo ocurre con los usuarios
de Apple, que nunca piensan en cambiar a Microsoft.
Tener una marca con
notoriedad supone poseer un importante valor añadido. Una persona afirmaba,
cínicamente, que el objetivo de una marca es “obtener de un producto más dinero
de lo que realmente vale”. El nombre de marca comunica al usuario la calidad y
características que se esperan de un producto o servicio, y esto constituye un
valor adicional para la empresa.
Conocer una marca ahorra
tiempo a los clientes y, por esto, también se paga. Niall FitzGerald,
presidente de Unilever comentaba: “Una marca es un almacén de confianza que
multiplica su valor a medida que se realizan más intercambios. Las personas
desean simplificar sus vidas”.
Se puede decir que la
marca constituye un contrato con los clientes que contempla lo que se espera de
la misma. El contrato de marca debe ser honesto. Así, la empresa Motel 6 ofrece
habitaciones limpias, bajos precios y buen servicio, pero no que los muebles
sean de lujo o que el baño sea de gran tamaño.
¿Cómo se construye una
marca? Constituye un error pensar que la responsabilidad de creación del valor
de una marca corresponde a la publicidad. La responsabilidad de la publicidad
es sólo conseguir notoriedad de marca; incluso puede crear interés y conseguir
que se hable de la misma. Pero el valor de las marcas se crea a través de la
integración de distintas herramientas de comunicación, entre las que se incluye
la publicidad, las relaciones públicas,
el patrocinio, acontecimientos, causas sociales, clubes, celebridades, etc.
El verdadero reto no está
en hacer un anuncio y emitirlo sino en conseguir que los medios hablen de la
marca. Los periodistas tienen la llave para que las personas se interesen en
productos como Palm, Viagra, Starbucks o eBay. Una nueva marca debería luchar
por crear una nueva categoría, tener un nombre interesante y contar una
historia fascinante. Si los medios audiovisuales y escritos cuentan la
historia, la gente la oirá y la contará
a sus amigos. Conocer aspectos de una marca a través de los amigos genera
credibilidad.
No haga publicidad de la
marca, consiga que los clientes vivan la marca. El valor de la marca lo
construyen, en el último término, los empleados que proporcionan a los clientes
experiencias positivas. ¿Revive la experiencia que se obtiene de la marca las promesas que hace la misma? Esta es la
razón por la que las empresas deben hacer coincidir la experiencia de la marca
con las promesas hechas a través de la comunicación.
Elegir un buen nombre de
marca ayuda. A un grupo de consumidores se les enseñó dos fotografías de dos
hermosas mujeres y se les preguntó quien era la más hermosa. Las respuestas se dividieron en 50-50. Posteriormente,
quien dirigía la encuesta dijo que una de las mujeres se llamaba Jennifer y la
otra Gertrudis. La mujer llamada Jennifer recibió, posteriormente, el 80 por
ciento de los votos.
El único camino para
obtener una rentabilidad superior a la media es a través del desarrollo de
grandes marcas. Las grandes marcas desarrollan beneficios emocionales, además
de los racionales. Muchos responsables de marca se centran en incentivos
racionales, tales como las características del producto, el precio, promociones
de ventas, que contribuyen muy poco al desarrollo de la relación
marca-consumidor. Las grandes marcas desarrollan más trabajo sobre las
emociones. En el futuro, las grandes marcas mostratán también compromiso con la
responsabilidad social, es decir, preocupación por las personas y la situación
del planeta.

Las empresas tienen que planificar las
asociaciones de su marca. ¿Con qué se deberían asociar marcas como Sony, Burger
King, o Cadillac? Conviene igualmente desarrollar la personalidad de la marca.
La personalidad debe reflejarse en algunos rasgos. Y los rasgos deben
transmitirse en todas las actividades de marketing de la empresa.
Una vez que se ha
definido los atributos de marca hay que comunicarlos en cada actividad de
marketing. Los trabajadores de la empresa deben vivir el espíritu de la marca,
tanto en lo corporativo como en cada puesto específico. Así, si una empresa
quiere transmitir que es innovadora, debe contratar, formar y premiar a las personas
que sean innovadoras. Y deberá definir qué supone ser innovador para cada
puesto de trabajo, desde quienes se dedican a tareas productivas, a los
contables, conductores de vehículos, o comerciales.
La personalidad de la
marca debe ser comunicada, igualmente, por los distintos partícipes sociales de
la compañía. Así, la empresa no puede permitirse que los comercios que ofrecen
su marca la comprometan, entrando en guerras de precios con otros comercios.
Los partícipes sociales deben representar adecuadamente el nombre de la marca y
proporcionar la experiencia esperada.
Ocurre que cuando una
marca tiene éxito la empresa quiere extender su nombre a otros productos. La
marca puede extenderse a nuevos productos que se lancen dentro de la misma
línea (line extension), a productos
de una nueva categoría (brand extension),
o incluso a un nuevo sector (brand
stretch).
La extensión de la marca
a nuevos productos dentro de la misma línea (line extension) tiene sentido en cuanto ahorra el dinero que habría
que invertir para crear notoriedad del nuevo producto. Así, podemos ver cómo la
marca de sopa Campbell introduce nuevas sopas bajo el amparo de su ampliamente
reconocida etiqueta roja. La aplicación de esta estrategia debería requerir,
igualmente, la disciplina de eliminar de la línea las sopas no rentables.
Podría ocurrir también que las nuevas sopas canibalizasen las ventas de las
anteriores, y además, no aportasen los ingresos adicionales que cubran los
nuevos costes. Las nuevas marcas pueden reducir la eficiencia operativa,
incrementar los costes de distribución, confundir a los consumidores y reducir
la rentabilidad total. Algunas extensiones de líneas claramente añaden valor,
pero debe evitarse el uso excesivo de las mismas.
La extensión de la marca
a nuevas categorías (brand extension) es más peligrosa: Puedo comprar una nueva
sopa de la marca Campbell, pero tendría menos interés en comprar palomitas de
la misma marca. La extensión de la marca a nuevos sectores (brand stretch) es
incluso más peligrosa:¿ Compraría usted un coche de la marca Coca-Cola?
Algunas empresas, muy
afamadas, tienden a asumir que sus marcas más conocidas puedan extenderse a
cualquier categoría. Sin embargo, ¿qué ocurrió con los ordenadores Xerox o con
nla salsa Heinz? ¿Acaso superó la agenda electrónica Hewlett Packard las ventas
de la marca Palm? ¿Tiene el mismo éxito la página electrónica general de Amazon
que su página específica de libros? En muchas ocasiones, las empresas
introducen, tarde, visiones “yo también” (me too) del producto, poniéndoles el
nombre de otras afamadas marcas propias.
En lugar de comprometer
el nombre de la empresa y de sus marcas de éxito, elegir un nuevo nombre para
el nuevo product0s constituye una decisión más rentable a largo plazo. Extender
el nombre de la compañía crea un sentimiento de más de lo mismo, en lugar de
algo nuevo. Algunas empresas conocen bien este hecho. Así, Toyota, a la hora de
lanzar su coche de gama alta, lo llamó Lexus; la empresa de ordenadores Apple no
llamó a su nuevo ordenador Apple IV, sino Macintosh; Levi’s no llamó a sus
nuevos vaqueros Levi’s, sino Dockers; Sony no llamó Sony a su nuevo videojuego,
sino Play Station; Black & Decker no llamó Black & Decker Plus a su
nuevo producto, sino De Walt. La creación de un nuevo nombre de marca
proporciona la oportunidad de establecer y hacer circular historias de los
valores que incorpora la nueva marca, a través de las que se puede conseguir
valiosa atención de los medios masivos de comunicación y que se hable
positivamente del producto. Una nueva marca necesita credibilidad, y para
conseguirla es mucho mejor utilizar las relaciones públicas, en lugar de la
publicidad.
Sin embargo, toda regla
tiene sus excepciones. Richard Branson ha extendido su marca Virgin a varias
docenas de negocios, incluyendo líneas
aéreas, vacaciones, hoteles, trenes, limusinas, radio e incluso la categoría de
los refrescos de cola. El nombre de Ralph Lauren, además de encontrarse en
ropa, lo podemos ver también en muebles. La pregunta es: ¿Hasta dónde se puede
extender el nombre de una marca sin que pierda su significado?
Ries y Trout, creadores
del concepto “posicionamiento” (positioning), están en contra de la mayoría de
las extensiones de marca; piensan que esta estrategia diluye el patrimonio de
la marca. Para ellos, la marca Coca-Cola debería identificarse exclusivamente
con la botella tradicional de 250cm3. Pero en la actualidad, cuando uno pide
una Coca-Cola tiene que aclarar si la quiere clásica, light, vainilla o cherry
–en botella o en lata-. Antes, cuando uno pedía una Coca-Cola el vendedor tenía
claro lo que se le pedía.
Fijar el precio de una
marca es todo un reto. Cuando la marca Lexus comenzó a disputar en Estados
Unidos el mercado de automóviles de lujo a la marca Mercedes, ésta no reaccionó
bajando sus precios. Es más, algunos directivos propusieron subirlos, para
comunicar que ser propietario de sus vehículos suponía tener un prestigio que
el dueño de un coche Lexus nunca podría gozar.
Ahora bien, establecer
precios más altos que la competencia es una tarea cada vez lmás difícil.
Anteriormente, las marcas líderes podían establecer precios de un 15 a un 40 por ciento más
altos que los de la competencia; en la actualidad, se darían por satisfechas si
pueden obtener de un 5 a
un 15 por ciento adicional. Cuando la calidad de los productos se percibía como
diferente, se pagaba más por las mejores marcas. Hoy en día, todas las marcas
tienen suficiente calidad. Incluso las marcas de los comercios son buenas. De
hecho, es muy probable que la marca de comercio la fabrique, con los mismos
estándares de caidad, una marca nacional reconocida. Entonces, ¿por qué pagar
más por una marca (excepto marcas de élite como Mercedes), salvo para
impresionar a los demás?
En épocas de recesión la
lealtad a los precios es mayor que la lealtad a las marcas. En ocasiones la
lealtad del cliente refleja tan sólo hábitos, o la ausencia de un producto
mejor. Cómo observaba un cliente: “No hay nada que no compense un 20 por ciento
de descuento”.
Las empresas dirigen sus
marcas a través de la figura del director de marca. Larry Light, un experto en
dirección de marcas, piensa que éstas no están bien gestionadas. He aquí su
queja: “Las marcas no tienen que morir, pero pueden ser asesinadas. Los
dráculas del marketing, a veces, les quitan la sangre que les da la vida
bajando los precios, haciendo ofertas. Estos directivos, en lugar de gestionar
el valor de las marcas en el tiempo, las dirigen a su suicidio al poner
excesivo énfasis en precios y ofertas”.
Otro motivo de preocupación
es que los responsables de las marcas pueden militar en contra del
mantenimiento de unas relaciones efectivas con el cliente (marketing de
relaciones), al poner demasiado énfasis en la organización por productos y
marcas, y poco en la gestión de clientes. A este hecho se le conoce como miopía en la gestión de la marca.
Heidi y Don Schultz,
conocidos autores de marketing, manifiestan que el modelo tradicional de
gestión de la marca para bienes de consumo resulta cada vez más inapropiado
para empresas de servicios, tecnológicas, organizaciones financieras, empresas
cuyo público objetivo sean otras empresas, e incluso pequeñas compañías. *
Piensan que la proliferación excesiva de mensajes y medios ha erosionado el
poder de los medios masivos de comunicación. Animan a las empresas a que
cambien de paradigma a la hora de gestionar sus marcas en lo que se conoce como
la Nueva Economía.
Kotler realiza las
siguientes recomentadiones:
-
Las empresas
harían bien en aclarar los valores básicos de su corporación y construir en
consecuencia marcas corporativas. Empresas como Starbucks, Sony, Cisco,
Marriot, Hewlett Packard, General Electric o American Express han desarrollado
exitosas marcas corporativas; el hecho de que su nombre aparezca en un producto
o servicio transmite una imagen de calidad y valor.
-
Las empresas
harán bien en responsabilizar a sus directores de marca del trabajo táctico.
Pero, en último término, el éxito de la marca depende de que todas las personas
de la empresa acepten su responsabilidad a la hora de transmitir las
expectativas generadas por la misma. En la actualidad, afamados consejeros como
Charles Schwab y Jeff Bezos, están desempeñando un gran papel en el diseño de
las estrategias de marca de sus empresas.
-
Las empresas
tienen que desarrollar planes de construcción de marca más amplios para
conseguir crear experiencias positivas en cualquier momento de la verdad, sean sucesos, seminarios, noticias, teléfono,
y en toda relación interpersonal.
-
Las empresas
tienen que definir la esencia de la marca, la cual tendrá que ser respetada en
cualquier momento del proceso de venta. Las ejecuciones locales se pueden
adaptar, siempre que transmitan el sentimiento de la marca.
-
Las empresas
deben usar la propuesta de valor de la marca como la guía para la ejecución de
sus estrategias, tácticas, prestación de servicios y del propio desarrollo del
producto.
-
Las empresas
harían bien en medir la efectividad en la gestión de su marca, no a través de
las antiguas unidades de medida tales como notoriedad, reconocimiento o
recuerdo, sino a través de medidas más comprensivas, entre las que se incluye
el valor percibido por el cliente, su nivel de satisfacción, la cuota del
cliente, su fidelidad, y la probabilidad de que recomiende nuestra marca.
Conceptos relacionados:
posicionamiento, marcas de distribución, marcas blancas,
* Heidi F. Schultz y Don
E. Schultz, “Shy the Sock Pupper Got Sacked”, Marketing Management, julio-agosto de 2001, pp. 35-39.
ge:
Se dice que la creatividad
tiene su momento culminante a la edad de cinco años y que los niños la pierden
en la escuela. El sistema educativo enfatiza el nivel cognoscitivo, situado en
el hemisferio izquierdo del cerebro, en detrimento del nivel creativo situado
en el hemisferio derecho.
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