Creatividad sólida
para medios líquidos.
VI Simposium de profesores de creatividad.
Barcelona, 26 y 27 de abril de 2012.
En la formación que se incluye en los planes de estudios
relacionados con la publicidad y la comunicación se incluyó, desde sus orígenes,
un espacio para la creatividad que ha sido cubierto por una gran variedad de
contenidos y enfoques. Desde los más teóricos hasta los que se basan en la
casuística de cada momento, pretenden ofrecer a los alumnos una herramienta que
les puede servir para hacer una publicidad más acorde con lo que se espera del
concepto creatividad.
El simposium se
organizó en dos ejes. La primera sesión estuvo centrada en la visión del sector
profesional, marcado por unos escenarios
en constante cambio, y que en el momento actual parece ser que están
convergiendo en los soportes móviles, que permiten una comunicación más
individualizada y a la par, más segmentada, más controlada y más independiente
a la vez.
Llevamos algo más de una década contraponiendo los esquemas
de publicidad convencionales, sobre soportes gráficos o audiovisuales, a todos
aquellos que ofrecen posibilidades de interactividad, como si en ésta radicara
la verdadera comunicación. Las posibilidades tecnológicas de los medios y
soportes de comunicación avanzan en una dirección que viene marcada por los
intereses “publicitarios” o comerciales de quienes encuentren posibilidades de
llegar a sus púbicos y aportar elementos de valor y relevancia. Aunque se
afirme que “la publicidad ha muerto”, todos los nuevos formatos, incluso los
que discurren en las actuales redes sociales, obedecen a intereses
publicitarios, con una comunicación estructurada al son de los intereses
hegemónicos de los grupos de poder, fundamentalmente económicos. Pese a ello, y
pese a tener en cuenta que los consumidores y ciudadanos son cada vez más
inteligentes, porque tienen acceso a infinidad de contenidos en los nuevos
escenarios que se encuentran en las redes, nos encontramos con individuos que,
pudiendo aprovechar estas oportunidades,
se limitan a consumir más que a crear. Pongamos como ejemplo el mismo twitter
para evidenciar cuál es el posible recorrido de un mensaje, que a lo sumo entra
en un juego con elementos y características de viralidad, con las que tiene
posibilidades de avanzar de persona en persona, pero que tiene la gran
limitación de la respuesta. En el fondo, todos los asistentes eran conscientes
que lo que importa es la comunicación, no la difusión de contenidos con un mensaje
mínimo, y anclados en un presente que se limita al momento, al instante, en el
que todo suma, y en que nada, aparentemente, resta. A la gente le gusta que le
cuenten historias, con las que identificarse o recrearse.
La segunda jornada del simposium
se centró en el debate de la formación de la creatividad en el actual sistema
educativo universitario. Nos encontramos con universidades que , salvo
excepciones, no suelen ser buenos ejemplos de creatividad, ni en la teoría ni
en la práctica. Mucho antes de los recortes económicos, se habían implantado
políticas y formas de contratación supeditadas a un poder que se divide en una
multiplicidad departamentos y áreas, que
gestionan recursos económicos y personas con criterios muy variados. En este
contexto encontramos desde profesores con plaza de funcionario, que dan un
complemento de estabilidad ante un escenario en el que predomina la
precariedad, básicamente laboral, sin que ello obedezca a criterios de mercado,
o de mérito y capacidad, sino simplemente acorde con los intereses de uno
frente a los intereses de otros.
Conscientes de que en el ámbito educativo es muy importante
la actitud, en el debate se habló rápidamente de los problemas relacionados con
la falta de actitud y motivaciones, en algunos casos, de los alumnos. Con ello, volvemos al punto en
el que Kenichi Ohmae afirmó que “la creatividad no puede enseñarse, pero sin
embargo puede aprenderse”. Con esta frase, que utilizaba muy a menudo el
profesor Ricarte en sus clases, podemos enlazar la actitud de los alumnos con
la de los profesores y de los escenarios en los que discurre tanto la enseñanza
como la profesión. Es evidente que la crisis actual ha empeorado dichos
escenarios, y vuelve a poner encima de la mesa los retos de la creatividad como
recurso para solucionar los problemas y evitar dar vueltas ante los mismos sin
una dirección determinada .
El concepto del simposium de profesores de creatividad es un
buen ejemplo de lo que puede ser romper algunas reglas frente a la organización
de congresos por parte de universidades, en los que da la sensación de que los
objetivos están relacionados con publicar todo tipo de aportaciones y obtener
ingresos con los mismos, dejando al margen criterios tan importantes como la
calidad de las aportaciones y su selección. El reto de muchos profesores pasa
por sortear los obstáculos iniciales del sistema de acreditaciones
universitarias. El resto de obstáculos,
como es de suponer, pueden surgir de cualquier parte. El simposium ofrece la originalidad de
continuar siendo un espacio de debate en el que lo importante es la
comunicación, el intercambio y la reflexión entre los participantes. En un escenario planteado de esta forma,
interesa tanto o más lo que se habla entre acto y acto, como en las pausas y en
las comidas. Un encuentro que, al
celebrarse cada dos años, ofrece una perspectiva suficiente para darnos cuenta
de en qué cosas se ha avanzado y en qué otras las cosas continúan como estaban.
Como apunte final, aprovecho para plantear una reflexión acerca
de si la creatividad es una actitud. Para conocer cuáles son las actitudes ante
la publicidad, pueden participar en el cuestionario que encontraran en blog: http://analisis-publicidad.blogspot.com.es/
donde podrán acceder también a las respuestas