sábado, 28 de abril de 2012



Creatividad sólida para medios líquidos.
VI Simposium de profesores de creatividad. Barcelona, 26 y 27 de abril de 2012.
En la formación que se incluye en los planes de estudios relacionados con la publicidad y la comunicación se incluyó, desde sus orígenes, un espacio para la creatividad que ha sido cubierto por una gran variedad de contenidos y enfoques. Desde los más teóricos hasta los que se basan en la casuística de cada momento, pretenden ofrecer a los alumnos una herramienta que les puede servir para hacer una publicidad más acorde con lo que se espera del concepto creatividad.
El simposium se organizó en dos ejes. La primera sesión estuvo centrada en la visión del sector profesional, marcado por  unos escenarios en constante cambio, y que en el momento actual parece ser que están convergiendo en los soportes móviles, que permiten una comunicación más individualizada y a la par, más segmentada, más controlada y más independiente a la vez.
Llevamos algo más de una década contraponiendo los esquemas de publicidad convencionales, sobre soportes gráficos o audiovisuales, a todos aquellos que ofrecen posibilidades de interactividad, como si en ésta radicara la verdadera comunicación. Las posibilidades tecnológicas de los medios y soportes de comunicación avanzan en una dirección que viene marcada por los intereses “publicitarios” o comerciales de quienes encuentren posibilidades de llegar a sus púbicos y aportar elementos de valor y relevancia. Aunque se afirme que “la publicidad ha muerto”, todos los nuevos formatos, incluso los que discurren en las actuales redes sociales, obedecen a intereses publicitarios, con una comunicación estructurada al son de los intereses hegemónicos de los grupos de poder, fundamentalmente económicos. Pese a ello, y pese a tener en cuenta que los consumidores y ciudadanos son cada vez más inteligentes, porque tienen acceso a infinidad de contenidos en los nuevos escenarios que se encuentran en las redes, nos encontramos con individuos que, pudiendo aprovechar  estas oportunidades, se limitan a consumir más que a crear. Pongamos como ejemplo el mismo twitter para evidenciar cuál es el posible recorrido de un mensaje, que a lo sumo entra en un juego con elementos y características de viralidad, con las que tiene posibilidades de avanzar de persona en persona, pero que tiene la gran limitación de la respuesta. En el fondo, todos los asistentes eran conscientes que lo que importa es la comunicación, no la difusión de contenidos con un mensaje mínimo, y anclados en un presente que se limita al momento, al instante, en el que todo suma, y en que nada, aparentemente, resta. A la gente le gusta que le cuenten historias, con las que identificarse o recrearse.
La segunda jornada del simposium se centró en el debate de la formación de la creatividad en el actual sistema educativo universitario. Nos encontramos con universidades que , salvo excepciones, no suelen ser buenos ejemplos de creatividad, ni en la teoría ni en la práctica. Mucho antes de los recortes económicos, se habían implantado políticas y formas de contratación supeditadas a un poder que se divide en una multiplicidad departamentos  y áreas, que gestionan recursos económicos y personas con criterios muy variados. En este contexto encontramos desde profesores con plaza de funcionario, que dan un complemento de estabilidad ante un escenario en el que predomina la precariedad, básicamente laboral, sin que ello obedezca a criterios de mercado, o de mérito y capacidad, sino simplemente acorde con los intereses de uno frente a los intereses de otros.  
Conscientes de que en el ámbito educativo es muy importante la actitud, en el debate se habló rápidamente de los problemas relacionados con la falta de actitud y motivaciones, en algunos casos, de  los alumnos. Con ello, volvemos al punto en el que Kenichi Ohmae afirmó que “la creatividad no puede enseñarse, pero sin embargo puede aprenderse”. Con esta frase, que utilizaba muy a menudo el profesor Ricarte en sus clases, podemos enlazar la actitud de los alumnos con la de los profesores y de los escenarios en los que discurre tanto la enseñanza como la profesión. Es evidente que la crisis actual ha empeorado dichos escenarios, y vuelve a poner encima de la mesa los retos de la creatividad como recurso para solucionar los problemas y evitar dar vueltas ante los mismos sin una dirección determinada .
El concepto del simposium de profesores de creatividad es un buen ejemplo de lo que puede ser romper algunas reglas frente a la organización de congresos por parte de universidades, en los que da la sensación de que los objetivos están relacionados con publicar todo tipo de aportaciones y obtener ingresos con los mismos, dejando al margen criterios tan importantes como la calidad de las aportaciones y su selección. El reto de muchos profesores pasa por sortear los obstáculos iniciales del sistema de acreditaciones universitarias.  El resto de obstáculos, como es de suponer, pueden surgir de cualquier parte.  El simposium ofrece la originalidad de continuar siendo un espacio de debate en el que lo importante es la comunicación, el intercambio y la reflexión entre los participantes.  En un escenario planteado de esta forma, interesa tanto o más lo que se habla entre acto y acto, como en las pausas y en las comidas. Un encuentro  que, al celebrarse cada dos años, ofrece una perspectiva suficiente para darnos cuenta de en qué cosas se ha avanzado y en qué otras las cosas continúan como estaban.
Como apunte final,  aprovecho para plantear una reflexión acerca de si la creatividad es una actitud. Para conocer cuáles son las actitudes ante la publicidad, pueden participar en el cuestionario que encontraran en blog: http://analisis-publicidad.blogspot.com.es/ donde podrán acceder también a las respuestas